El aire que respiramos
En los últimos dÃas, los europeos han estado sufriendo los efectos de la enorme nube de cenizas que el volcán Eyjafjallajökull, en Islandia, ha derramado por casi todo el continente. Una situación que ha causado estragos por aquellos lares.
Pero por este lado del mundo tampoco estamos exentos de ese tipo de problema. Sobre todo, si tomamos en cuenta que constantemente estamos expuestos a las cenizas del volcán Soufrière Hills, el más activo del Caribe y el causante del abandono de la capital de la isla de Monserrat hace años debido al peligro que supuso para sus habitantes.
Las cenizas volcánicas que contaminan el aire que respiramos causan innumerables problemas de salud. Especialmente, entre las personas asmáticas o con diversas dolencias respiratorias. Una situación que se combina con el particulado que llega con el polvo del Sahara, los contaminantes tÃpicos -como gases de combustión, solventes y quÃmicos-, hongos, moho y humedad. Una poción letal para la salud en general.
